Me fui, me fui.
Agarré un bolso de mano y para Año Nuevo me fui, baaaaah. Nos fuimos.
Todo en el auto, como los Campanelli.
Mate frío, bolso de mano, alegrías, ganas y hasta la suegra (en la parte de atrás; en el baúl no!!!)
Nos fuimos para Miramar.
Allí nos esperaban los tíos del negro. La tía es S. y el tío es M.
Nos alojaríamos en su casa.
Mientras andábamos el ultimo trecho de ruta interna que separa MDQ de la hermosa Miramar (Manejada by me, que si de rutas internas se trata soy especialista al volante… el terror al volante!), no nos imaginamos o mejor expresado nunca me imaginé con lo que me iría a encontrar.
