Siempre dije que el deporte me daba mas paja que alegrías.
Durante muchos años de mi vida practique éste único "deporte", sacaba mucha ventaja y casi nadie me igualaba.
Y, cuando por horarios laborales, no me daba el tiempo para practicarlo y perfeccionarlo todas las tardes de la semana, mi día de entrenamiento se mudó exclusivamente a los sábados, siendo este un día de puro batimiento de récords y marcas.
Todo magnífico hasta ese momento.
Yo descansaba y rompía antiguos y propios limites al mismo tiempo.
Todo magnífico hasta ese momento.
¿Qué pasaría si un día me cruzaba con algo mas que suspendiera esta actividad tan placentera y a la vez necesaria?
Todo magnífico hasta ese momento.
Hasta que mi pareja, el Profe nacional de Educación Física, se recibió también de instructor de Crossfit.