Lunes. Compu de casa, la queridísima Dell que tanto me acompañó, ha decidido de golpe y sin ningún previo aviso, rechazar el hard drive, tirarme la tan temida pantalla de la muerte y bootearse sin descanso una y otra vez.
Ayer, mediante un suicidio asistido, el super archi recontra teléfono inteligente (es muy inteligente pero a mi criterio le hace falta un airbag, no se, fijate que onda RIM) confirmó que no deseaba prenderse mas para mi.