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martes, 21 de mayo de 2013

La Pluma Bastarda

Hace un tiempo largo atrás me quejaba muchísimo de que ya no escribía.
Me molestaba seguir en la fase del descanso eterno con la escritura, siempre había sido de pluma fácil y nunca lo había discontinuado, pero un par de cambios de carrera de estudios, unos laburos estresantes y demandantes sumados a la vida misma hicieron que fuera abandonando el hábito.

Al no escribir volví a mi primer amor, la imagen.
Me gasté el dedo tras cada click, y tras cada edición yo latía de absoluta felicidad.
Estaba contenta pero la foto necesitaba de más cosas.
O quizás era el tiempo de las palabras.

viernes, 10 de mayo de 2013

LA VIDA REAL (post triste)

Me dicen que gozo de un humor muy bueno.
Bueno, él es producto del pesimismo que todos los días combato.
Quién soy?
Me llamo Silvia.
Mido 148 cms.
Peso 48 / 49 kg.
Tengo el pelo ondulado, largo hasta por debajo de los hombros.
Tuve una operación de útero el año pasado porque no podía tener niños.
No soy menudita, tengo unos muslos muy prominentes debido a los 10 años de natación sin descanso que llevé a cabo.
Una vez, mi padre me dijo que yo era el único palo de la cordura aun erguido en la casa familiar.
Mi padre murió de cáncer hace un año y monedas.
Se encontraba casado con M., mi madre.
Mi madre jamás me quiso, siempre desistió de tenerme y según sus relatos, cuando se enteró que estaba embarazada de mí, tenía la necesidad de ir a darse la “vacuna” para discontinuar con mi persona.
Pasaron los años y no crean que se hizo a la idea de tenerme cariño, todo lo contrario. Sufrí pesares físicos y psíquicos debido a su maltrato, a su falta de conexión conmigo.
Hasta que un día simplemente me echó de la casa familiar.
Yo era chica, y llegué a pasarla muy mal; sin tener demasiados lugares a donde ir.
Pero hoy estoy mejor
Mi madre no solo despatarró mi vida en varias oportunidades sino que aparentemente arruinó a muchas vidas a su alrededor (incluidas la de su padre, madre y hermana)
M. es quien me dio a luz, pero nunca tuve madre, aun no la tengo y creo que jamás la tendré.
Mi padre al morir seguía casado con M.
Mi padre antes de morir me pidió perdón, por dejarme tan sola.
Mi padre antes de morir entendió que fue un padre ausente
Mi padre al morir dejo pistas que llevaban a una relación con otra mujer, una relación paralela que mantuvo durante 14 años con alguien mucho mejor persona que M. 
Mi padre no murió solo.
Yo morí aquel día con él.
Él me dijo alguna vez, que yo era el palo de la cordura.
Y siempre creí que yo era mas como las cucarachas, que simplemente sobrevivía.

jueves, 9 de mayo de 2013

Experimentos (o de como manejar algún minuto al pedo)

Hice un experimento el otro día.
Dejé un paquete abierto de galletas de arroz sin sal sobre la mesada para ver cuantas moscas le volaban por encima.
Paso una semana entera y no se le acercó ningún bicho.
Adiós dieta!

miércoles, 8 de mayo de 2013

Malvada corporación (quejas de la infancia)

Nah.

A mí no me gustaba que me vinieran con las zapatillas de cristal; con las historias de un bosque lleno de duendes; con una sirena pelirroja que cantaba acompañada de algún cangrejo; o con un cachorro de elefante volador ni mucho menos con el horror de ver morir a la madre de un tierno venado.

No!

lunes, 6 de mayo de 2013

Una mañana de domingo


Con una toalla en el bajo torso; totalmente despeinados tus cabellos entrecanos; desafinando una canción de esas tan ska que tanto disfrutas; haciendo un pasito pegajoso y para nada difícil, moviendo tus caderas para todos los costados; poniendo cara de pasión por las letras, afirmando al aire que vos no sabés nada de música pero sí de disfrutar el relato de una canción con total emoción; sintiéndote parte; sacudiendo tu cabeza de una forma trastornada y mágica; saltando; cayéndose la toalla de tu torso; mirándome como observo cada uno de tus movimientos con una mueca de palpable frenesí amoroso.

Me sostenés la mirada, en tono burlón me sacas la lengua, avanzás al parlante, apagás la música, pasás hacia el dormitorio; pero antes alzas tu mano en mi búsqueda, en mi amante compañía; dándote totalmente por aludido de mi atención a tu desnudez suprema.

Y me invitas a bailar.