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martes, 21 de mayo de 2013

La Pluma Bastarda

Hace un tiempo largo atrás me quejaba muchísimo de que ya no escribía.
Me molestaba seguir en la fase del descanso eterno con la escritura, siempre había sido de pluma fácil y nunca lo había discontinuado, pero un par de cambios de carrera de estudios, unos laburos estresantes y demandantes sumados a la vida misma hicieron que fuera abandonando el hábito.

Al no escribir volví a mi primer amor, la imagen.
Me gasté el dedo tras cada click, y tras cada edición yo latía de absoluta felicidad.
Estaba contenta pero la foto necesitaba de más cosas.
O quizás era el tiempo de las palabras.

jueves, 9 de mayo de 2013

Experimentos (o de como manejar algún minuto al pedo)

Hice un experimento el otro día.
Dejé un paquete abierto de galletas de arroz sin sal sobre la mesada para ver cuantas moscas le volaban por encima.
Paso una semana entera y no se le acercó ningún bicho.
Adiós dieta!

miércoles, 8 de mayo de 2013

Malvada corporación (quejas de la infancia)

Nah.

A mí no me gustaba que me vinieran con las zapatillas de cristal; con las historias de un bosque lleno de duendes; con una sirena pelirroja que cantaba acompañada de algún cangrejo; o con un cachorro de elefante volador ni mucho menos con el horror de ver morir a la madre de un tierno venado.

No!

lunes, 6 de mayo de 2013

Una mañana de domingo


Con una toalla en el bajo torso; totalmente despeinados tus cabellos entrecanos; desafinando una canción de esas tan ska que tanto disfrutas; haciendo un pasito pegajoso y para nada difícil, moviendo tus caderas para todos los costados; poniendo cara de pasión por las letras, afirmando al aire que vos no sabés nada de música pero sí de disfrutar el relato de una canción con total emoción; sintiéndote parte; sacudiendo tu cabeza de una forma trastornada y mágica; saltando; cayéndose la toalla de tu torso; mirándome como observo cada uno de tus movimientos con una mueca de palpable frenesí amoroso.

Me sostenés la mirada, en tono burlón me sacas la lengua, avanzás al parlante, apagás la música, pasás hacia el dormitorio; pero antes alzas tu mano en mi búsqueda, en mi amante compañía; dándote totalmente por aludido de mi atención a tu desnudez suprema.

Y me invitas a bailar.