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lunes, 14 de mayo de 2018

Vacaciones en auto. Día 1

Todo listo.

Espacio para perro en parte trasera izquierda de auto

Mochilas y bolso en parte derecha, cinturones puestos ya abrochados, perro asegurado al zuncho del cinto de seguridad.

Vacaciones en el sur en auto, allí fuimos.

Tengo la sensación, que viajar en auto tiene una pasividad complicada de manejar si el viaje es largo y a veces los paisajes se repiten sin parar; pero una vez que uno deja de pensar en eso, la pasividad pasa a ser disfrutable y hasta mas que deseable.

Mates, radio (hasta donde la señal dio su aviso de final de civilización), arena, mucha arena y tierra voladora, diques largos y cortos, anchos y finos, con islotes de tierra apelotonada.


Kilómetros y kilómetros de campos solitarios con un solo árbol a la vista.

Ruidos, grillos, cigüeñas, teros, lagartijas, zorros y lo demás que desconocemos de la fauna de ruta y del medio del campo.


Hay algo en el campo; en el campo que es campo adentro, esos lotes de tierra atravesados al medio por una ruta apenas empedrada, que poseen un algo especial. 


Pasamos por varias provincias con amenazas de lluvia pero la tormenta real fue en el medio de La Pampa: la tarde se hizo de noche, en el medio del campo con olor a tierra mojada y un frío helado en el aire.
Así se desató un tormentón, mientras comenzábamos los primeros mates de las 4pm en ruta sobre Ataliva R.






Se largó la lluvia. Torrencial.

Ver llover en el medio de la nada hace que el cielo se vea con detalle y así se puede medir la magnitud de los relámpagos y el viento con mucha mas claridad. 

No hay donde ir mientras se desata el aguacero, el agua crece a una velocidad difícil de creer.

Parece que el mundo se acaba hasta que un rayo de sol, medio tímido, asoma allá, cerca del horizonte y así como el aguacero se desató, comienza a frenarse y se retrae y ahora la lluvia va para otro lado, porque fue una tormenta de paso. Así llovió en el campo cuando pasamos por la mitad del país.

Quedaba la mitad del viaje por delante. Los aguaceros salvajes siempre me provocan cierta tensión, y en resumen luego de la precipitación tanto el negro como yo estábamos un poco cansados.

A todo esto era mas de las 5pm, la idea loca que se nos cruzó en un momento fue no parar y hacer ruta también de noche; pero nos fuimos abriendo de ese ideal y pensamos en parar a pasar la noche en algún pueblo que estuviera disponible.

El cielo se abrió delante, el sol comenzó a salir con mucho calor. Era febrero y el aire pesado apareció luego de la breve tormenta y del corto lapso de frío. 
La humedad apretó bastante y apartó todas las nubes del cielo.




Era de día otra vez pero había que parar y descansar.
Delante la ruta se partía en dos, para circular por diferentes pueblos. 

Nos decidimos por la ruta de la derecha, ignorando el camino a Casa de Piedra.

Nos fuimos para encarar la ruta del desierto y paramos a los pies de ésta.

Nos acomodamos en un hotel de Chacharramendi para pasar la noche.

Después de un baño, un paseo por las únicas 4 cuadras de pueblo/centro que hay, nos comimos un asado duro y grasoso en un bar del lugar. Dimos por terminado el día

Miramos el sol poniente una vez mas y nos fuimos a dormir, con perro y todo.

Había que juntar onda para la segunda mitad del viaje.







6 comentarios:

  1. Felicidad de leerte, en estas Crónicas de viaje, Plumita.

    Que sigan los episodios. Es como estarse ahí, con ustedes, y con cuatro-patas.

    ¡Abrazo gigante!

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    1. Hola Veinte linda!
      Qué lindo leer tus palabras.

      Es una cronica viajera que debía escribirse. Estoy un poco vagoneta con la escritura (y también con la lectura 😱) pero de a poco voy volviendo a ocuparme de eso.

      Esperemos que los episodios sigan surgiendo. Hay mucho para relatar de ese largo y enigmatico viaje.

      Muchas gracias por acompañarme siempre con tus lecturas, comentarios y cariño.

      Beso grande

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  2. ¡Me encanta!
    Me acordé de vos muy especialmente la semana pasada, ni preguntes por qué, así que es una alegría inmensa leerte.
    La tormenta que describís es la típica tormenta de la pampa húmeda, en un relato igual de emocionante al tuyo en Don Segundo Sombra de Ricardo Güiraldes.
    Seguimos por acá... qué gusto cuando estás de vuelta.

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    1. Epa, que misterio! Cómo es que te acordás de de mm? Que libro leíste? 🤣

      Gracias Sil! No sabia que esa era la clásica toementa Pampeana. Había leído acerca de ella pero vvirlav en carne propia fue increible.

      Tengo que ponerme al dia con la lectura, me guardo la recomendación de Don Segundo Sombra para leer en un futuro cercano.

      Muchas gracias por tus palabras.
      Siempre es un verdadero gusto volver por aqui y saber de ustedes.

      Nos estamos leyendo.

      Beso muy grande

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  3. Hola! Tanto tiempo que no se te lee por estos lados!! Lindo ver tu descripción de esa parte del viaje.
    Hace rato que no encaro la ruta en auto por tantas horas.. debo decir que últimamente me decanto más por el avión jaja.. o auto pero para trayectos más cortos, onda Mar del Plata o Tandil..
    Está bueno poder ver el paisaje, disfrutarlo de una manera más serena.. los mates en la ruta, la charla, alguna música de fondo.. pequeños placeres.. total yo siempre voy de copiloto asi que disfruto más del camino..
    Supongo que el pichicho se portó bien durante el viaje, no? valientes de llevarlo tantas horas arriba del auto!
    Besos,

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    1. Hola Estellita! Qué libdo leerte. No voy a negar que fue una jugada un poco riesgosa, el auto nobesta muy optimo para tirar tanto pero creo que estuvimls bien en como viajamos, de vez en cuando le dábamos viaje a nafta para que lubrique las mangueras, a velocidad estable siempre, sin volantazos ni sorpresas, fue un viaje inolvidavle y el Beto estuvo en su salsa, el es fanático de nosotros y creo que mientras estemos todos jubtos el se banca la que venga, es un buen perro. Se banco mucho!

      Pero después se refrescaba en cada platita en la que paramos, tan mal no la paso.

      Fue un lindo viaje, mucha charla y mucho silencio. Un poco de ambas siempre está bien.

      Ojalá puedas hacer un viaje largo en auto, refresca mucho la cabeza.

      Te mando un beso muy grande y nos estamos leyendo!

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